Existen destinos de playa, y luego está la República de Palaos. Ubicado en el rincón más occidental de Micronesia, este archipiélago es el estándar de oro mundial para la conservación marina y el ecoturismo puro.
Palaos no es un destino de turismo masivo. Sus políticas ecológicas estrictas y su lejanía garantizan que sus paisajes permanezcan casi inalterados. Si estás diseñando tu expedición a este rincón salvaje del Pacífico, estos son los mejores lugares que deben anclar tu itinerario.
1. Las Islas Roca (Rock Islands) Southern Lagoon
Si has visto una fotografía de Palaos, probablemente sea de aquí. Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las Islas Roca son una colección de más de 300 formaciones de piedra caliza y coral que emergen del agua turquesa, cubiertas por una densa jungla verde.
La base de estas islas ha sido erosionada por la acción del agua y los organismos marinos a lo largo de milenios, dándoles su icónica forma de “champiñón”. La mejor manera de explorarlas es contratando un tour en kayak o lancha rápida. Remar a través de sus arcos de piedra y canales ocultos, lejos del ruido de los motores, es una experiencia casi mística.
2. El Lago de las Medusas (Jellyfish Lake)
Ubicado en la isla de Eil Malk (parte de las Islas Roca), este es uno de los fenómenos biológicos más extraordinarios del planeta. Tras quedar atrapadas en este lago marino hace miles de años y sin depredadores naturales a la vista, millones de medusas doradas perdieron su capacidad de picar.
- La experiencia: Se permite hacer snorkel (el buceo con tanques está prohibido para no alterar el ecosistema ni las capas tóxicas profundas del lago). Nadar rodeado de millones de estas criaturas pulsantes que siguen la trayectoria del sol es, literalmente, como flotar en el espacio exterior.
3. Blue Corner y el Canal de Ulong: La Meca del Buceo
Palaos es considerado consistentemente como uno de los tres mejores destinos de buceo del mundo, y Blue Corner es la joya de su corona.
Se trata de una meseta submarina que se adentra en el océano abierto, atrayendo fuertes corrientes y, con ellas, una cantidad absurda de vida pelágica. Los buceadores utilizan ganchos de arrecife (reef hooks) para anclarse a las rocas y simplemente “volar” como cometas bajo el agua mientras observan desfilar paredes de tiburones grises, rayas águila, tortugas marinas y enormes bancos de barracudas.
Si prefieres el buceo a la deriva, el Canal de Ulong ofrece un recorrido espectacular entre paredes de corales lechuga gigantes.
4. La Isla de Peleliu: Naturaleza e Historia Bélica
Al sur de las Islas Roca se encuentra Peleliu, una isla de contrastes desgarradores. Rodeada de playas prístinas, fue el escenario de una de las batallas más largas y sangrientas de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico (1944).
Hoy en día, la isla entera funciona como un monumento conmemorativo silencioso al aire libre. Los visitantes pueden recorrer la densa selva para explorar la antigua pista de aterrizaje, tanques estadounidenses y japoneses oxidados, cañones antiaéreos ocultos y los intrincados sistemas de cuevas de coral donde se atrincheraron las tropas. Es una visita obligatoria para los amantes de la historia.
5. Babeldaob y las Cascadas de Ngardmau
A menudo los turistas se enfocan tanto en el océano que olvidan la isla principal: Babeldaob. Es la segunda isla más grande de toda Micronesia (solo superada por Guam) y ofrece un ecosistema completamente distinto, dominado por colinas volcánicas y manglares densos.
- Cascadas de Ngardmau: Tras una caminata sudorosa a través de la selva y siguiendo el cauce del río, serás recompensado con la vista de la cascada más alta y ancha de Micronesia. Caudalosa y espectacular, cuenta con piscinas naturales en su base perfectas para nadar.
- Los Monolitos de Badrulchau: En el extremo norte de la isla, puedes visitar la “Isla de Pascua de Micronesia”: un misterioso conjunto de inmensos pilares de piedra basáltica tallados por una civilización antigua cuyo propósito original sigue desconcertando a los arqueólogos.
