El Reino de Tonga es mucho más que el último remanente de las monarquías polinesias. Detrás de sus playas de coral y sus estrictas tradiciones dominicales, se esconde un archipiélago repleto de peculiaridades geográficas y zoológicas que parecen sacadas de una novela de aventuras.
Si quieres atrapar la atención de tus lectores o añadir un toque de asombro a tu itinerario por el Pacífico Sur, estas cinco curiosidades te demostrarán que Tonga es un destino verdaderamente incomparable.
1. Tienen cerdos que pescan en el océano
Si visitas la isla de Tongatapu y conduces por la costa occidental durante la marea baja, te encontrarás con una de las vistas más surrealistas del Pacífico: los cerdos nadadores de Tonga.
A diferencia de los cerdos de granja tradicionales que se revuelcan en el lodo, estos animales han aprendido a adentrarse en las aguas saladas del arrecife. Utilizan sus hocicos para buscar cangrejos, mariscos y algas ocultos entre los corales. Esta dieta marina no solo es un espectáculo turístico divertidísimo, sino que, según los lugareños, le da a su carne un sabor salado natural que la hace muy codiciada en los grandes banquetes tradicionales (‘umu).
2. El “Tin Can Mail”: Correos entregados a nado
En la remota isla volcánica de Niuafo’ou, ubicada en el extremo norte del archipiélago, las corrientes oceánicas son tan traicioneras y los acantilados tan escarpados que los barcos no pueden atracar.
A principios del siglo XX, para poder comunicarse con el mundo exterior, los isleños inventaron el famoso Tin Can Mail (Correo en Lata de Estaño). El correo saliente y entrante se sellaba en grandes latas de galletas herméticas. Cuando pasaba un barco de vapor, lo lanzaba por la borda, y los nadadores locales más fuertes se lanzaban al agua infestada de tiburones para recuperar las latas y llevarlas a la costa. Aunque hoy en día la isla tiene una pista de aterrizaje, las cartas selladas con el inusual sello del Tin Can Mail siguen siendo un tesoro codiciado por los filatelistas de todo el mundo.
3. Es el país de las “Islas Fantasma”
Tonga se encuentra directamente sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que significa que su geografía está literalmente viva. Una de las curiosidades más fascinantes es la existencia de islas efímeras, siendo la más famosa Fonuafo’ou (también conocida como Falcon Island).
Esta isla es un volcán submarino que, cuando entra en erupción, arroja suficiente ceniza y piedra pómez como para crear una masa terrestre que emerge del océano. La isla “nace”, es reclamada y plantada con banderas, y pocos años después, las fuertes olas del Pacífico la erosionan por completo hasta que desaparece bajo la superficie, esperando su próxima erupción para volver a nacer.
4. Los murciélagos gigantes son propiedad exclusiva del Rey
En muchas culturas occidentales, los murciélagos inspiran temor. En Tonga, son venerados. El país alberga inmensas colonias de zorros voladores (peka), unos murciélagos frugívoros gigantes que pueden alcanzar casi un metro de envergadura.
La mayor curiosidad es que, por decreto real antiguo, todos los zorros voladores del país son propiedad exclusiva de la monarquía. Está estrictamente prohibido cazarlos, lastimarlos o comerlos. Gracias a esta protección real (que es, en la práctica, una de las leyes de conservación animal más antiguas del mundo), los murciélagos prosperan en enormes árboles a plena luz del día, especialmente en la aldea de Kolovai, colgando tranquilamente por miles sobre las cabezas de los aldeanos.
5. Están en un “viaje en el tiempo” permanente
La ubicación del archipiélago lo sitúa en una posición temporal muy singular. Tonga utiliza el huso horario UTC+13, lo que lo convierte en uno de los primeros países del mundo en recibir el Año Nuevo y saludar cada nuevo día.
Dato geográfico fascinante: Aunque Tonga está geográficamente cerca de Samoa Americana, existe una diferencia horaria de 24 horas completas entre ambas. Esto significa que podrías celebrar tu cumpleaños en Tonga, tomar un vuelo corto hacia el este cruzando la Línea Internacional de Cambio de Fecha, y volver a vivir exactamente el mismo día.
