El Reino de Marruecos se encuentra ubicado estratégicamente en el extremo noroccidental del continente africano, en la dinámica región del Magreb, limitando terrestremente al este con Argelia y al sur con el territorio del Sáhara Occidental, flanqueado por las vastas costas del océano Atlántico al oeste y las cálidas aguas del mar Mediterráneo al norte, actuando como la puerta de enlace natural entre África y Europa a través del estrecho de Gibraltar. A nivel político y administrativo, esta vibrante e histórica monarquía está estructurada en 12 regiones económicas, destacando su capital imperial, Rabat, y su principal y más poblado motor financiero, Casablanca. En el ámbito demográfico, el territorio presenta una densidad de población promedio que oscila entre los 80 y 85 habitantes por kilómetro cuadrado, albergando a más de 37 millones de residentes que se concentran masivamente a lo largo de las fértiles llanuras costeras atlánticas y las estribaciones de la cordillera del Atlas, dado el entorno desértico que domina el sur. Como un destino exótico y líder indiscutible en la industria de viajes global dentro del mercado africano, el país atrae magnéticamente a los visitantes gracias a su cautivadora mezcla de antiguas medinas laberínticas, la majestuosidad del desierto del Sahara y su rica herencia cultural bereber y árabe, registrando un volumen sólido y en continuo crecimiento que oscila entre los 11 y 14 millones de llegadas de turistas internacionales anuales, un flujo estratégico y de altísimo valor que actúa como un pilar vital para dinamizar la economía nacional, impulsar la vasta y diversificada infraestructura hotelera y fortalecer el sector de servicios a lo largo de todo su territorio.






